Unas Palabras con Maria Negroni

Maria Negroni desde Rosario y NewYork a BsAs

Entrevistada por Claudio Martyniuk para la edición del 21 de febrero de 2010 del diario “Clarín”, Negroni habla de los monstruos que muestran ese lado nocturno de la vida en el que los deseos y los miedos se parecen.

La literatura gótica y fantástica tienen cada vez más lectores, sobre todo entre los jóvenes. Pero, ¿qué vínculos tienen con la ficción latinoamericana?

Suele leerse la literatura latinoamericana desde ciertos estereotipos, empezando por el realismo mágico y por las recetas que mezclan un poco de arte culinario, sexualidad y revolución. Más allá de esas rigideces, me parece que el género fantástico representa en América Latina una de las ramas más interesantes. En relatos de Carlos Fuentes, Felisberto Hernández, Quiroga, Cortázar, Bioy Casares, Silvina Ocampo, entre otros, hay ficciones que trabajan sobre todo con un imaginario que está en diálogo con la literatura universal.

¿Nuestra literatura fantástica comparte rasgos con el gótico?

El fantástico latinoamericano representa, como el gótico, el costado nocturno de la vida, los sueños, aquello que se escapa de la luz de la razón. El gótico es una especie de grieta en el costado del Iluminismo. En ese momento de organización del saber aparece la literatura gótica que viene a decir que hay un enorme territorio fuera de la luz. Ese es, básicamente, el territorio del deseo. Esto continúa vivo a través del romanticismo alemán, los poetas de los cementerios ingleses y el expresionismo alemán. El gótico y el fantástico constituyen una poética, una forma de pararse ante la literatura y el arte. Muchos tópicos de esa literatura están en América Latina.

¿Y cuál sería su actualidad?

La actualidad del fantástico proviene, paradójicamente, de que es absolutamente arcaico, de su trabajo con lo más primario que tenemos. Uno puede presentar eso primario con distintas vestimentas, pero los miedos -es decir los deseos- son siempre los mismos. Un ejemplo es el film de ciencia ficción “Alien”, que contiene casi todos los motivos góticos.

¿Por ejemplo?

Hay una nave espacial perdida en el universo, dirigida por una computadora que se llama madre. Hay ahí un enfrentamiento básico entre el mundo nítido, higiénico, aséptico de la tecnología, con el mundo arcaico donde está el Alien, que es el monstruo, lo viscoso, los fluidos, la híper reproducción. “Alien” sería el principio de lo femenino descontrolado. Se presenta una confrontación entre dos principios: la razón y la noche, la luz y la oscuridad, lo aséptico y lo orgánico. Siempre, en el fondo, hay un terror ante el cuerpo, lo sexual, la reproducción, la sangre, es decir, un miedo a lo que se corroe, lo que va a morir. Y frente a eso vienen las cofradías de la luz. En “Drácula” se juntan el militar, el juez, el cura; las instituciones que representan lo masculino se unen contra el monstruo. No es que sean necesariamente hombres, es el principio de lo masculino que trata de suprimir un peligro innombrable.

También hay angustia y soledad.

Sí. Figuras privadas de afecto, como podrían ser el capitán Nemo o el ciudadano Kane, se refugian en un espacio cerrado, propio, absoluto -el Nautilus, o Xanadu en la película de Orson Wells-, rodeándose de objetos que podrían resarcirlos, tal vez, de lo que no tuvieron. De algún modo, son coleccionistas que tienen hambre de algo inexistente. Los catálogos que lleva Nemo en el Nautilus serían equivalentes a las pequeñas cajitas que todos tenemos dentro de la cabeza: miniaturas de emociones, de momentos especiales que hemos vivido, mini mundos que construimos dentro nuestro.

Las muñecas que pueblan el mundo fantástico, ¿qué significan?

La muñeca es la vida petrificada, la obra que se congela. Frankenstein es un muñeco animado. Hay que pensar en lo animado y en lo inanimado, y en un doble terror. En la muerte el cuerpo queda inerte. El miedo es a que lo animado se transforme en algo sin vida; y también, a la inversa, a que lo que está rígido adquiera vida. En muchos relatos fantásticos los muertos consiguen reaparecer y muchos objetos cobran vida, como en una pesadilla. Todo esto, claro, lleva a la pregunta: ¿qué pasa si los muñecos fuéramos nosotros? En esta pregunta borgeana, cabe un tembladeral metafísico.

¿Por qué esta literatura apela tanto a la ciencia y a los científicos?

El científico es una figura del artista. El científico, en el fantástico y el gótico, es una de las versiones del creador. Son siempre creadores desmesurados, quieren ser Dios y crear algo vivo. Los artistas también se debaten, desde Pigmalión, por crear una obra que tenga vida. Y esa desmesura es castigada. El gesto creador, quiero decir, es muy costoso. A veces cuesta la vida del o la modelo, a veces se muere el mismo creador, o el lector puede estar en riesgo. Tanto los científicos como los artistas tienen el deseo de ir más allá de lo humano. El doctor Frankenstein construye lo que nosotros llamamos un monstruo. Todo comienza cuando él queda huérfano; hay un deseo de reponer la vida de la madre muerta. Y fabrica a Frankenstein con trozos de cadáveres. También hay un deseo de alcanzar la inmortalidad, hay un reclamo contra nuestra condición efímera. Ese monstruo somos nosotros. Es nuestro doble.

¿De dónde viene el doble?

Parecería que hay una dificultad casi innata en el ser humano de ver realmente al otro. Es mucho más fácil verse en el espejo. Y nos rodeamos de dobles. Cuando un artista crea una obra, esa obra es como un doble de sí mismo. Hay una teogonía, una idea de la creación, escrita por Ibn-Arabi, un místico murciano del siglo XIII, que dice que Dios era para sí mismo un tesoro escondido. Y es para conocerse que escribe el mundo, porque Dios tampoco podría conocerse si no tuviera su doble afuera. El doble sería una de las maneras que tenemos de conocernos. La obra de arte sería un caso específico de doble. Pero el doble nunca es una copia exacta del “original”. En la literatura gótica todos los dobles tienen pequeños defectos. En “Strange case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde” (El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde), Hyde arrastra los pies, en “William Wilson” de Poe, el doble tiene una voz finita. No son exactos, son réplicas fallidas. Y podríamos decir que nosotros somos réplicas fallidas de Dios, y nuestras obras podrían ser réplicas fallidas de nosotros mismos. Es la idea de un mundo que está instalado sobre un defecto o fracaso o imposibilidad.

Y esa imposibilidad, ¿cómo afecta a la creación artística?

Toda obra es un fracaso luminoso. Trae luz a un fracaso cuya calidad se puede mejorar. En realidad, no existe la obra como consumación sino como proceso. El artista trabaja como Sísifo: lleva hasta arriba la piedra; cuando llegó, la piedra se le cae y tiene que empezar otra vez.

Con una acumulación inagotable de obras que abren un abismo de sentidos, ¿cómo se sigue creando?

Por una especie de bendición disfrazada. Contamos con un instrumento para entender el mundo, el lenguaje, que tiene una falla inherente, porque hay una distancia entre la palabra que nombra y lo que queremos nombrar. La palabra no puede reponer esa distancia. Eso trae frustración, pero también es un regalo inmenso porque esa grieta impide que el sentido se cierre. Si el sentido se cerrara, estaríamos condenados al totalitarismo de la interpretación única. Que la grieta no se cierre garantiza que la verdad sea una tarea.

¿La poesía ayuda en esa tarea?

La poesía, como la literatura gótica, es un antídoto contra el autoritarismo. El lenguaje ha sido usado para someter. Pero la poesía -y la literatura gótica también, porque yo leo al personaje gótico como un alter ego del poeta- corta el discurso dogmático, viene a decir no, así no es. Esto es a y b, c y z. La poesía no se puede fijar.

¿Acaso por eso la poesía no sea para la mayoría?

En la poesía hay una contra comunicación, porque es el lugar en donde la conciencia del lenguaje es más alta y donde lo que no sabemos es más importante que lo que sabemos. Yo no pienso que la poesía tenga que o pueda hacer algo para llegar al gran público. El arte en general es difícil, porque pide un lector -o un espectador- activo, participante. Quien lee, ve un film o escucha música, tiene que estar dispuesto a participar de una aventura, de una experiencia que no es tranquilizadora. El efecto estético se produce cuando algo esperable se rompe. Si yo repito algo que el lector espera, no pasa nada. El momento estético se produce cuando algo que no se espera irrumpe, haciendo pensar de nuevo. La poesía tiene que ver con las imágenes, pero también tiene que ver con las ideas y, sobre todo, con el lenguaje en su materialidad más absoluta. A veces es como si la lengua -no el poeta- hubiera vuelto a la infancia. Aparecen palabras que nos colocan en estado de asombro. No lo entiendo, no sé que me quiere decir, pero algo me pasa con esto. Hay que poder tolerarlo. Rilke decía que la belleza es el grado de lo terrible que todavía podemos tolerar. Se debe estar en un estado de disposición, porque no es una cuestión de capacitación intelectual, de educación; tiene que ver con una disposición a dejarse sacudir, porque pone en tela de juicio lo que tenemos petrificado. El arte es una ola contra la calcificación, nos dice “empecemos de nuevo. Esto, lo que sabíamos, no sirve”.

María Negroni

Recientemente descubierta por mi,  María Negroni ha escrito obras muy interesantes de los que destaco los libros de ensayo “Ciudad gótica”, “Museo ne­gro”, libros de los que hablaré más tarde. También vale ponerle una biografía aunque no es de Buenos Aires… lo iré cargando con tiempo, por ahora les dejo este video para que escuchen la sencillez con la que habla y recomienda libros.

Unas preguntas a Maximiliano Nicolás Martín González

Ser escritor es en un 1% rentable así que por dinero no es ¿por qué escribes entonces?

 El motivo principal por el que escribo es la diversión. Imaginar una historia, darle forma y leerla es algo que me gusta mucho y constituye, junto con la lectura, el eje central de mi formación en todos los aspectos. A vivir no se aprende en la escuela, pero a leer sí. Y la lectura, al igual que la calle, aporta mucho al modo de ver el mundo, de interpretarlo y darlo a conocer. Obviamente, no lo hago por dinero y mucho menos por vanidad; aunque con la venta de libros pueda comprarme una buena camisa, ir a cenar afuera o invitar a la chica que me gusta a algún lado. Es también una forma de justicia, de corresponder a las demás personas con horas de entretenimiento como las que recibí de los autores que me gustaron, porque en el fondo, el arte está al servicio de la vida, del placer y el entretenimiento, siempre y cuando no sea chato y aporte algo al lector (porque quien invierte tiempo y dinero en leer, merece una recompensa además del cielo).

Estas en San Juan, tierra del buen sol y el buen vino, tomando algo al lado del caballo bajo una higuera o un arroyo de montaña. ¿Cómo llegamos a escribir de horror?

Es cierto que en la provincia  es un género inusual, pero mi inclinación hacia ello creo que tiene que ver con el hecho de que la mayoría de los libros que leí en mi infancia, y que sigo leyendo,  tienen tintes de suspenso y terror que no me dejaron indiferente ni antes ni ahora. En los últimos cinco años, la obra de Edgar Allan Poe fue el eje central de mi lectura y el que atravesó mi forma de escribir completamente. Pero antes de eso, en mis años de primaria, me entretenía con una colección de bolsillo de R.L. Stine. Eran libros cómodos y simples que cautivaban la mente de un chico ávido de encontrar monstruos y aventuras y se conseguían hasta en góndolas de supermercado. Por aquella época, la revista Genios, traía semanalmente, libros de Allan P.Rice que tenían formato de novela, pero podían fácilmente pasar por un cuento de mediana extensión. Nunca más volví a saber de su autor, aunque ahora que lo pienso, nunca supe nada de él, más que su obra.

El hecho de tener un amigo fanático del cine que me obligaba los fines de semana a ver películas de ese género después de cenar una pizza (a quien le estoy infinitamente agradecido, ahora comprendo lo bien que hizo) o de haber crecido con Escalofríos (que transmitía el ya extinto canal Fox Kids) me llevan a pensar que escribir sobre horror no es un acontecimiento casual sino obvio y natural.

Los escritores de hechos sobrenaturales ficticios son en su mayoría masones y/o adeptos al ocultismo. ¿Qué posición tienes tú al respecto?

Tengo una posición de respeto hacia quienes buscan la verdad, sea de la forma que sea. Sostengo que el hombre siempre tiene un llamado originario hacia la creencia mágica y sobrenatural, porque la idea de que no haya nada más allá de lo que se ve, de que no haya alguien detrás de las paredes, o simplemente mirándonos mientras dormimos, hace de la vida algo un poco desoladora ¿no te parece?

¿Tienen estos cuentos un punto de contacto con vivencias propias o pseudo-realistas? ¿Hay una unión entre el autor y la obra, o es mera diversión y fantasía?

 Sí, por supuesto. Mis relatos no son autobiográficos, pero revelan parte de mis miedos y mis obsesiones.  En el caso de los textos de El Cementerio la muerte aparece como eje principal porque es algo que siempre me ha interesado; saber qué hay más allá de eso, si voy a estar lo suficientemente cómodo en el infierno como para no lamentarme tanto, o si simplemente seré polvo y no me daré cuenta. El Idioma de los Pájaros es un libro surrealista por momentos, tiene secuencias de divague propias de quien se encuentra en varias dimensiones a la vez, pero también tiene historias marineras. Nunca supe el motivo, pero me atraen mucho ese tipo de historias. Quizás en el fondo quiera ser marinero, tener historias de piratas para contarles a mis nietos, o de barcos fantasmas y capitanes errantes; de espíritus que flotan sobre el agua y demás.

La muerte está presente en el 80 % de los relatos porque es el tema más interesante para escribir después del amor. Es la única experiencia que vamos a tener todos, pero que no vamos a poder contar. Quizás ahí radica su interés.

Los escritores de hechos sobrenaturales ficticios son en su mayoría de ideología política de derecha, tal el caso de maestros del género como Bram Stoker o Lovecraft, o Bierce que era militar. Hombres racionales, de mente y estrategia. ¿Aparecen estos rasgos distintivos también en tu vida?

Seguro; la estrategia es algo que se utiliza en todos los aspectos de la vida: ya sea para organizar un recorrido de forma práctica y llegar más rápido a destino, para administrar mejor los recursos o ganar una partida de ajedrez. Nunca pude aprender a jugar al Magic: The Gathering, pero seguramente hubiera sido un modo eficaz de ensayar estrategia.

Si vamos al ámbito político específicamente, pues bien, tengo una postura definida en ese aspecto; no guardo afinidad con la derecha ni la izquierda, sino con lo que se conoce como tercera posición: el Partido Justicialista Argentino. Me identifico con esa postura porque plantea tres aspectos que, a mi criterio, canalizan las necesidades de la mayoría y las resuelven, algunas en la actualidad y otras de una forma cuyo resultado se verá a futuro:  La justicia social es fundamental para que la  vida de los que están marginados pueda llegar a un buen puerto e incluirse en la misma cantidad de oportunidades que el resto. La búsqueda del bienestar común es una obligación irrenunciable para los gobernantes. Sobre la independencia económica no hace falta decir mucho; es la búsqueda de la libertad para disponer de los bienes de un país de manera completa y sin ataduras, mientras que la soberanía política es la elección de los gobernantes por parte del pueblo. Esto último ha perdido valor y respeto en los últimos años, donde quienes no participan de la vida política critican destructivamente a quienes sí lo hacen (para mí, quien no hace nada por cambiar lo que no le gusta, no debería quejarse: le está dejando el lugar a otro que sí lo hace y, dentro de todo, eso es mejor que la inercia) y olvidan que el poder de turno es el resultado de la voluntad del pueblo.

Últimamente el cuento en sí mismo está muy olvidado y pareciera que la gente sólo lee librotes de 600 páginas ¿Qué te parece esta tendencia y qué piensas hacer al respecto para subsistir como escritor de cuentos?

 Creo que la tendencia se corresponde, de cierta forma, con el aspecto económico en la producción y venta de los libros; si alguien compra un libro caro, además de disfrutar de la lectura, busca que le rinda en el tiempo, es una forma de justificación (“gastó más, dura más”). Por el mismo hecho de que se prefiere a veces, comprar algo un poco más caro pero más resistente.

También encuentro otro motivo: No hay que olvidar que la mayoría de las personas leen lo que se les ofrece en la librería o en las publicidades: el cuento no está olvidado, está olvidado leer cuentos a raíz de que la gran mayoría de las publicaciones son novelas o sagas. Claro está que una saga deja mucha más ganancia a la casa editora que un libro de cuentos y es un negocio que puede explotarse durante mucho más tiempo; por eso se hace hincapié en ellos y por eso se lee más; porque hay más oferta, más demanda, más difusión y por supuesto, mucho más dinero en juego. Y se corresponde (aunque suene raro, porque las editoriales en la actualidad se las ve igual que a las discográficas: tradicionales y avarientas) con la ley de esfuerzo y recompensa: escribir una novela requiere un esfuerzo mucho mayor que el de escribir cuentos, por eso el autor de un libro de 600 páginas quiere cobrar más que el autor de un libro de 80. Y no está mal.

Para subsistir como escritor de cuentos tengo premisas que no son nada del otro mundo, pero que son, por decirlo de alguna manera, las tablas de mi ley:

  • Tratar de hacer las cosas cada día mejor, descubrir técnicas nuevas que hagan de mi escritura un constante crecimiento. Las cosas bien hechas perduran en el tiempo, entonces, mejorar y ofrecer algo bueno, es la clave principal de la subsistencia. (Sin tener el dinero como prioridad, porque de ser  así ya estaría escribiendo novelas).
  • Hacer pasar un buen momento al lector (o al oyente, cuando son lecturas orales). Siempre recordamos los libros que nos emocionaron por la sensación que nos provocó, lo mismo pasa con las películas o los discos: si volvemos a ellos, varios años después de la primera vista, leída o escuchada, es porque buscamos recuperar aquella sensación. La indiferencia del lector es la sentencia de fracaso de un autor: si hay algo peor que provocar malas reacciones, es no provocar nada. El recuerdo es una forma de persistencia y a eso se debe apuntar también (obviamente, buscando ofrecer algo de calidad).
  • Cuidar la estética del libro (en el caso del impreso, del físico, que es con el que me manejo) porque una buena historia, si tiene una portada linda, una maquetación correcta y un buen encuadernado suman. Un libro de cuentos bien fabricado, es un conjunto de historias vestidas de traje.

 Y por último: podrías decirme cuántos libros has bajado en pdf o comprado de esas megabibliotecas que venden por ahí, y cuántos has leído ya sea imprimiéndolo o leyéndolo en la pantalla.

 Soy bastante tradicional en ese aspecto, no suelo bajar libros por internet, a excepción de algunos que son casi imposibles de conseguir o que necesito de urgencia para resolver alguna guía en la universidad. La mayoría de los pdfs de mi disco duro son libros académicos o artículos.  Si recuerdo haber descargado Crónicas de Bob Dylan, pues no lo conseguí ni en mi provincia ni en Buenos Aires.

Me gusta hurgar en librerías con estanterías repletas de papel y tinta, donde los empleados aman su trabajo y priorizan la satisfacción del lector antes que la venta. Aquí hay una librería llamada Piedra Libre, donde si pedís una recomendación sobre libros, no te venden el último, el de moda, sino uno que tal vez salió hace cinco años y es una obra maestra desconocida para la mayoría. Ese es para mí el librero de oficio, el que no es un empleado de la librería sino un dueño de casa, que conoce los rincones y sabe qué es lo que funciona y lo que no. Las que tengan una ética de trabajo de ese tipo, seguramente me tendrán como cliente asiduo y son las que llegarán a buen puerto. El cliente es como el turista, si está bien atendido vuelve.  O como las ex novias.

 

gothicliteraturedebuenosaires
29/01/2013

Libros de MAXIMILIANO NICOLÁS MARTÍN GONZALEZ

Maximiliano Martín Publicó dos Libros:
El Cementerio y otros cuentos (lee un cuento aquí)
El Idioma de los Pájaros

Unas Preguntas a Beatriz Schaefer Peña

 

Eres una mujer exitosa en el arte, has conocido otras ciudades del mundo. ¿por que vivir en buenos aires, es la magia de esta ciudad o cuestiones de afecto -familia-?

Sí, es verdad que he viajado bastante y también me han encandilado o deslumbrado algunas ciudades (Taormina, por ejemplo), pero ninguna urgencia interior me ha obligado, por decirlo de alguna manera, al abandono de Buenos Aires, de mi Patria y no es solamente por “ataduras” familiares que todos, se supone, tenemos. No, es algo mucho más profundo que hace a la propia raigambre. Buenos Aires, es cierto, tiene magia, a pesar también, de todos los problemas inherentes a toda gran ciudad, pero al menos para mí, es “única”; creo que no podría reemplazarla aunque, ya se sabe, nunca se debe decir “nunca”.

He tenido la suerte de verte en una presentación en la librería Índice Mármol. Estabas vestida con una capa negra y anillos. Interpretaste varios poemas que me conmovieron. ¿Estudiaste actuación, teatro o algo por el estilo, o tan sólo te dejas llevar por la belleza de los versos?

¡Gracias por esa apreciación de “la belleza de los versos! Lo cierto es que ya de muy chica me conmovían los escenarios. Solamente el que pisa un escenario, como protagonista, sabe de su hechizo: un@ ya no es un@: se convierte en el o la intérprete. Pero una cosa es hablar o transmitir desde la escena y otra desde “el llano”. Yo no podía decir mi poesía mirando cara a cara, sin esas luces que enceguecen y no te dejan ver absolutamente nada ni a nadie. Desde el proscenio el público no existe porque no se ve: apenas una nebulosa blanca y el calor de los focos. Entonces, durante un año, hice un curso actoral en el taller de Beatriz Matar y así pude “soltarme” y poder “decir” los poemas sin desviar mi atención ni la memoria y sin “recitarlos”: cosa espantosa que ya no se estila, por otra parte.!

Y sobre el mismo tema ¿Hay otros poetas porteños que interpreten poemas a este nivel, al nivel de la actuación convincente?

Lo que yo hago, algunas veces, son lo que se llama “Perfomances”. No, no conozco a otros que lo hagan. Lo que se estila, en general, es leer la propia poesía en diferentes Cafés Literarios.

Hablemos de Vampiros. Es una imagen recurrente en tus poemas y muy presente cuando interpretas en público. ¿Qué representa el Vampiro para Beatriz Schaefer Peña? ¿Cuál fue tu primer encuentro con el tema de El Vampiro y qué emoción o sensación te causó ese primer encuentro?

Mi encuentro con el Vampiro sucedió en mi niñez cuando leía, a escondidas, una serie de Historias Terroríficas que coleccionaba mi hermano , mayor que yo, . La lectura me producía la fascinación del miedo. Así descubrí, tempranamente, a Carmila, Drácula y tantos otros. Pienso que esas criaturas simbolizan la perdurabilidad en el amor, en el tiempo (a través de nuestras obras, nuestra descendencia, etc.). Respecto de la sangre, no olvidemos que es la única fuente de vida y así está representada en todas las religiones, empezando por la cristiana con la transmutación del vino en la sangre de Cristo: “fuente de vida eterna”, conforme ese rito. Y creencia.

En La Alta Noche haces referencia a la imagen de Lucifer. ¿Qué opinión tienes al respecto? ¿Crees en Lucifer o es una mera imagen inspiracional?

Respecto del tema de Lucifer debo decir que, claro que creo en Él como energía. Pero ¿donde termina la naturaleza híbrida del Bien y comienza el territorio de las tribulaciones, siempre emparentadas con el Mal y que tanto le compete a la naturaleza humana, también fruto de un Supremo Hacedor, partícipe entonces de las mismas? Parajustificar estas distorsiones era necesaria la fundamentación de un opuesto. Así nace la idea del demonio que, como tal y al sustentarlo en la creencia, lo hace posible, es decir: “le otorga vida” y que nada tiene que ver con ese Primigenio Lucifer que fue, en realidad: Venus, la Primera Estrella, el Lucero Vespertino venerados en las antiguas religiones como representación de la sabiduría y la verdad y ocultados, después, por el monoteísmo: el dios-Sol con tantos nombres y que casi todo lo puede y nada lo perdona. Si nos detenemos en el concepto del Caos Primordial y el misterio del origen del Universo, desde la ciencia a las religiones, ambas buscan la señal, la luz que devele esa tiniebla, sin saber que al buscar ese primer rayo de la mañana buscan a Lucifer: “al que porta la Luz” , a la primera manifestación de Dios saliendo de su letargo; el Primer Ángel que tuvo como misión encender la chispa que iluminó el Cosmos y su misión fue esa y no otra y ese fuego primigenio continúa aún expandiéndose. Lucifer fue la Primera creación de Dios y como tal tiene un rango tan elevado que está fuera del alcance de toda comprensión humana. Es a Quien lo hizo posible, si esto fuera necesario, al que le corresponde juzgarlo y no a los seres humanos. Hay que recordar que muchas Dominaciones, Potestades y Virtudes no están al servicio del hombre; Lucifer tampoco lo está, en absoluto y pensar lo contrario es un error muy grande y se puede pagar caro. Su misión no se detiene y el fuego que domina es algo incomprensible para las conciencias. No olvidemos que la luz, puede iluminar a quien se sirve de ella con fines medidos pero también puede enceguecer a quien no sabe de sus alcances. El hombre, obligado entonces a discernir entre “el bien y el mal”, asocia la figura de Lucifer con la del Diablo. La figura de Lucifer, por su controvertida misión, se confunde con el espíritu del Mal; pero estudiando las religiones antiguas encontramos que este Ángel está fuera del espacio y el tiempo de la razón humana. Entonces, despojado de las alas que, seguramente nunca tuvo porque en ese territorio del cual provenía no le eran necesarias para traspasarse de un estadio al otro del mismo, ese Ángel Primigenio que encendió la primera chispa , como expresé, en ese lugar de la atemporalidad donde tampoco existía ni existe el límite, fue desposeído del mismo , de su investidura y de su belleza, según la tradición judeo-cristiana, reitero, para permanecer en la región de la Tiniebla Eterna, sin posibilidad de rescate. La figura del Diablo se asoció entonces a la de Lucifer como Ángel Caído, como entidad que se rebeló ante Dios como su contraparte. Desde entonces, Luzbel, Lucifer, mas tarde confundido con el Shaitán o Satán (el Adversario), que es otra Energía diferente, responde a las imágenes recurrentes de lo feo, lo abominable, lo perverso: el Mal en sí, seguramente como proyección de todas esas pasiones contenidas que la criatura humana lleva incorporada a su propia existencia desde el mismo momento en que cobra vida, porque es más fácil o más justificable poner en lo ajeno, en este caso lo sobrenatural, aquello que motivó la compulsión que lleva a los actos condenatorios; de esta manera se salva la imagen divina que conlleva a la perfección y que también forma parte de su íntima naturaleza porque, Quien hizo posible al hombre , lo creó con esta ambivalencia. Todo exiliado se ve obligado, en el castigo, a vivir fuera de su territorialidad: la física y la del alma. Lucifer, desde su leyenda, se convierte así en el Primer Exiliado del Universo, ajeno ya a la Patria celeste de las Alturas, mientras que el verdadero “Arcángel Rebelde, Shaitán o Satán, el Adversario”, está presente no sólo en todos los lugares que pretende sino también entre o en cada uno de nosotros , tal como Milton, desde su memorable poema: “El Paraíso Perdido”, le hace decir: “En donde me encontrare, formar puede mi mente en sí sola, si es preciso, aún del Infierno mismo un Paraíso, como del propio Cielo, un cruel Infierno. ………………………………………………….. Guarde su cielo, pues, nuestro enemigo, que a su corte servil anteponemos, reinar en este abismo, a cuyo abrigo, la dulce libertad conservaremos…” El mensaje de estos versos, transcurridos más de doscientos años, de alguna manera lo recoge Stefan Zweig, en 1925, cuando nos expresa, en su libro “La lucha contra el demonio” (Der Kampf dir dem Däimon), que le fuera dedicado a Freud y desde el cual describe la vida de Höldering, Kleist y Nietzsche, el siguiente concepto que nos obliga a una profunda reflexión: denominaré demoníaca la inquietud, esencial e innata en todo ser humano que le separa de si y le arrastra al infinito, a lo elemental…” y agrega: “En todo hombre superior y, sobre todo, en los espíritus creadores, se agita en sagrado frenesí y los hace avanzar siempre hacia la inmensidad, más ese demonio interior que nos eleva -nos advierte el autor- es una fuerza favorable si logramos dominarlo; el peligro comienza cuando el espíritu se vuelca en el torbellino volcánico de esta fuerza, en la que sucumbe.”
De todos modos el paso de la Aurora y su Primera Estrella seguirá desvaneciendo la noche más cerrada y la Verdad y el Conocimiento siempre continuarán siendo como ese Lucero Vespertino: fuente de luz reveladora en la mente y el espíritu de los hombres libres.

¿Y las Brujas de ese fabuloso poema Si Supieras…?

Las llamadas brujas fueron las mujeres que se atrevieron con la primera medicina elemental proveniente de los efectos de ciertas hierbas o ,en el caso del ácido lisérgico que provoca tantas alucinaciones, de la piel de ciertos reptiles: por eso se las representa revolviendo calderos con serpientes: Salían por la noche a los bosques, precisamente para ocultarse y en el bosque, ya se sabe, habitan los animales: de allí la leyenda de esa reverencia al “dios astado”, que no era más que un ciervo o un chivo de los tantos. También hacían las veces de comadronas ayudando a las mujeres en sus partos. Por todo esto fueron acusadas en nombre de “la Santa Inquisición” y también perseguidas por el protestantismo. Bajo las terribles torturas confesaban cualquier cosa y después, ya se sabe, morían condenadas a la hoguera. Ese poema mío “La Ceremonia”, lo escribí en homenaje de los miles y miles que fueron quemadas en todo el mundo.

En una entrevista Bajarlía hablaba de “fulanos que quieren figurar” o algo así, en referencia a escritores carroñeros que estaban atentos a copiar los versos de cualquier poeta distraído. ¿Es verdad esto, hay escritores mediocres al acecho, ávidos de copiarse cualquier verso que suene bien y publicarlos a su nombre?

Es verdad. Los hay, lamentablemente y algunos no solamente roban versos, (no digo un poema entero porque eso sería plausible de plagio), te roban las ideas, es decir, el tema. Pero tenía razón nuestro gran poeta jujeño Jorge Calvetti, cuando expresaba: Las cosas no son de quien las dice sino de quien mejor las dice. Y es así nomás.

Y para cerrar, hablemos de Libros y Regalias. ¿Se puede vivir, hoy en día, en Buenos Aires, de las regalias de uno o varios libros?

No conozco a ningún poeta ( y los tenemos muy reconocidos) que “vivan” de su producción poética. Con la narrativa es diferente: hay más mercado, ya se sabe.

Has sido muy amable en apartarte de tus labores literarias para respondernos estas preguntas. Los lectores de Bs As Gothic Literature te lo agradecen, y nos gustaría que nos recomiendes algún narrador o poeta argentino que nos estemos olvidando.

Poetas buenos, los hay y muchos, reitero, aunque no se dediquen a cierto tipo de temática esotérica o referente a los asesinos seriales, como he tomado en varios de mis poemas, pero sería injusto de mi parte “recomendar” ciertos nombres y omitir otros. La tarea de investigación les corresponde a ustedes.

Bs As Gothic Literature
2 de Mayo de 2010

Libros de Beatriz Schaefer Peña

(Beatriz Schaefer Peña ha escrito muchos libros. Conoce aquí toda su obra)
En la Alta Noche

 

Unas Preguntas a Martín Tisera

En este blog hablamos de Literatura Gótica. Obviamente esto no tiene nada que ver con los visigodos de la antigüedad. ¿Cómo definirías al movimiento gótico y cómo estos elementos aparecen en tus libros?

En cuanto al gótico como subgrupo social, no me siento en posición de brindar una definición acabada. Tampoco me he preocupado por buscarla alguna vez. Sí me ha parecido interesante su inclinación hacia el arte, no sólo desde el consumo, sino también, desde la producción. Luego mis escritos se introducen en el género sin buscarlo deliberadamente. El fenómeno empático surge (no pudiendo ser de otro modo) con fluida naturalidad.

En Relicario de las Tinieblas vemos recurrentes referencias a Dios y el Cristianismo. ¿Esto es por una cuestión estilística -de los autores clásicos del 1800dc- o a una convicción religiosa?

De ningún modo es una cuestión meramente estilística. Soy católico, y si bien he tenido mis largos periplos lejos de la fe, he vuelto como el hijo pródigo. Es parte de mí y se refleja en lo que hago, a través de un íntimo compromiso que asumo con la escritura.

Y siguiendo con la religión, vimos que en el movimiento gótico hoy en día abundan las cruces, imágenes de Cristo e incluso personas que comparten el gusto del gotico y la fe cristiana. ¿Qué opinión tienes de esto?

No creo que el cristianismo y el movimiento gótico sean situaciones que deban oponerse necesariamente. Aún así, los motivos por los cuales alguien decide ostentar un símbolo, son diversos. Como sea, no me toca juzgar a mí los motores personales para tales actos.

La edición de lujo de El Relicario de las Tinieblas viene con una botellita de Absenta ¿Cuéntanos por qué Absenta?

La bebida condensa en su mística e historia toda una serie de cuestiones que se vinculan (lo he sentido así) con mi literatura. Verbigracia: cuando el Absinthe fue prohibido, los motivos que se alegaron fueron que, como contrapartida del placer que provocaba, causaba alucinaciones, locura y hasta la muerte. Además, como dato adicional, he notado que en varias reseñas que se han hecho de mis libros, suele decirse que mi estilo pertenece a otro siglo, «casualmente» al siglo en que el Absinthe derramaba sus tormentos y delicias sobre los artistas.

Vamos al cine ¿tus películas preferidas? ¿por qué?

No soy un fanático del cine, pero aún así, son varias las películas que me inquietan. Elijo una como símbolo de todas ellas: Martín, de George Romero. Joven oscuro y solitario, interrogado por una esencia que no comprende, pero cuyos mandatos sigue por necesidad, una urgencia vital, réproba y misteriosa.

En tu sitio web suena una hermosa melodía de piano. ¿A quién pertenece y porqué la elegiste para tu sitio?

He querido para mi web algo que introduzca al visitante en un clima propicio. No se trata sólo de material informativo, la emotividad y espiritualidad juegan un rol primordial. Creí necesaria entonces cierta predisposición, como un preludio en un registro diferente que sirviera de peldaño anterior a una sintonía más adecuada. Probé varias alternativas, pero finalmente me quedé con Schubert, por considerarlo idóneo a los fines que me había propuesto.

En tu biografía afirmas que “Martín Tisera nació por primera vez un 14 de Abril del 77. Hasta el día de hoy ha muerto y renacido al menos otras tres.” ¿Esta afirmación revela cambios radicales en tu forma de ver al mundo, desengaños o deriva de una creencia religiosa?

Esa biografía fue escrita por Alejandro Altieri para el libro Tristezas del Vampiro. Para esto, él me pidió una autobiografía en la que estaba yo trabajando en ese momento. Finalmente, cuando se me solicitó la aprobación del texto, pensé inmediatamente en censurar ese comentario, que hacía (hace) referencia a momentos críticos de mi vida. Luego decidí dejarlo, creyendo que pasaría inadvertido.

Hablemos de Inspiración. ¿Cuál fue el escritor que te llevó a decir “guau, yo quiero escribir como este tipo”?

La primera sensación de ese tipo que recuerdo haber tenido, fue hacia Leonardo Sacco. Él era mi docente de filosofía cuando tenía yo diecinueve años. Recuerdo que me impactaron su claridad de ideas, el modo en que incitaba subrepticiamente a la reflexión, y una seguridad implacable con respecto a sus conocimientos. Por otro lado, jamás he subestimado a alguien. De esto se desprende el hecho de que cualquier persona es capaz de maravillarme con algún pensamiento, comentario, poema, escrito, etc.

Y siguiendo con la Inspiración. ¿Cuál es tu hora preferida para escribir, y por qué?

No le doy un horario a la inspiración, siento que hacerlo sería restringir sus múltiples manifestaciones. Esto me ha traído algunos inconvenientes, sobre todo cuando me despierto súbitamente a horas insospechadas; me retiro sin excusas de alguna reunión; o escribo mis manos porque, estando en la calle, descubro que he olvidado mi libreta. De todos modos, pago el precio con placer y agradecimiento, sabedor de que todo lo que tenemos nos es dado.

gothicliteraturedebuenosaires
17/04/2010

Libros De MARTÍN TISERA:

+ Tristezas del Vampiro 
+ Relicario de Tinieblas

 

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Unas preguntas a Eviigne

En 2001 aprecio un zine llamado Daemonolatreia. En este se reunía una serie de piezas literarias de excelencia, poemas y relatos del mundo oscuro. Ahora, casi diez años más tarde, tengo el placer de entrevistar a su editor: Eviigne

 

¿Cuál es el significado u origen de la palabra Daemonolatreia y porqué te pareció indicado para tu publicación?

 Daemonolatreia, el nombre de la obra más conocida de Nicolas Rémy, fue uno de los más célebres libros de cazadores de brujas de los tiempos de la Inquisición, algo similar al “Malleus Malleficarum” y a otros manuales por el estilo. Lovecraft lo mechó en dos ocasiones entre varios de sus habituales libros ficticios, y lo atractivo de su intrincada grafía, sumado al concepto satánico de su significado, hicieron que me pareciera un título adecuado para dar nombre a la negra obra que estaba planeando.

¿Daemonolatreia tenía un objetivo específico o simplemente tu propio regocijo literario?

 Llevaba varios años buscando, infructuosamente, una publicación que reuniese escritos oscuros de autores del pasado, filosofía, arte, y que sirviese también para la participación de nuevos escritores malditos, hasta que comprendí que, para que una publicación semejante existiese alguna vez, tendría que hacerla yo. Y, siempre lo repito, nunca nada me moviliza tanto como figurarme, equivocadamente o no, que de algo puedo decir: “Soy el único que puede hacer esto”. De modo que no me quedó otra que poner garras a la obra y emprender tal proyecto; Daemonolatreia no fue un medio para nada, fue un fin en sí. Simplemente, alguien tenía que hacerla.

Daemonolatreia estaba impreso con una letra muy pequeña. ¿Eso tenía un propósito o fue por mero gusto personal?

 Ambas cosas. Siempre me ha parecido más estética y atractiva la letra de cuerpo pequeño, pero también considero que dificultar un poco la lectura es importante para que sólo se adentren en los escritos de uno quienes estén verdaderamente interesados en ellos. Las grandes letras de cartelera y los párrafos y períodos breves, que invitan a todo el mundo a una lectura mecánica y distraída, conspiran, a mi modo de ver, contra la profundidad de cualquier texto. La sabiduría y el horror deben ser para quienes estén dispuestos a quemarse las pestañas y el cerebro.

Por los años en el que aparece Daemonolatreia había otras publicaciones como “Agua Loca”, por ejemplo. Además aparecía la movida gótica y no olvidarse de los satanistas. ¿Participaste de todo esto o de alguno de los movimientos? ¿Te quedó algo de aquello?

 No, nunca participé mucho en nada actual, tal vez sí en movimientos de hace un par de siglos. Soy una entidad solitaria y aislada; mis únicos amigos e intereses están en el pasado. Incluso me sucedió con el Black Metal: empecé con una guitarra eléctrica y, de algún modo u otro, no pude evitar terminar componiendo fugas barrocas para clavicordio. Hay muchos hombres, a menudo exitosos, que viven y escriben para su tiempo; hay unos pocos, como Nietzsche, que escriben para el futuro; y estoy yo, que sólo escribo para los muertos.

Daemonolatreia une en general filósofos y autores extranjeros. ¿Hay en Argentina autores que despierten tu interés?

 Lugones, Borges, Scalabrini Ortiz (no serán oscuras, pero La manga y El hombre que está solo y espera son piezas fundamentales de nuestra literatura), tal vez algo de Pizarnik…

Siendo un hombre del Black Metal podemos establecer de qué religión no eres. Pero, tienes algún tipo de interés religioso?

 Sí, claro, tengo religión: “L’art pour l’art”.

El número 2 de Daemonolatreia cerraba con Milton, Machen y Remy hablando de El Pecado. ¿Te interesó el tema o sólo la capacidad -técnica- con la que fueron escritos dichos fragmentos?

 Quitando el hecho de que la cita adscripta a Rémy la inventé yo, sí, ambas cosas tuvieron incidencia, la belleza de los fragmentos por un lado, y, por el otro, el hecho de que en aquellas épocas trataba de descubrir, sin suerte, si existía alguna manera objetiva, OBJETIVA, de definir qué era el Mal.

¿Autores favoritos? He visto que hablas mucho de Nietzsche.

 Sí, Nietzsche y Schopenhauer son autores de cabecera, pero en el mundo literario hay muchos, Lovecraft, Machen, Bierce, Poe, Le Fanu, C. A. Smith, M. P. Shiel, Dunsany, Gogol, Aristófanes, Shakespeare, Milton, Lautréamont, Hoffmann, Byron, P. B. Shelley, John Keats, William Beckford, Baltasar Gracián, Alfred de Musset, Lamartine, Leopardi, Baudelaire, Huysmans, Dostoievski, y un etcétera infinito.

Hay un poema de Lord Byron llamado Oscuridad que sólo lo he hallado en las páginas de Daemonolatreia. ¿Puedes decirme en qué libro o colección lo encontraste?

 No recuerdo dónde fue que lo encontré primero, lo tengo en una edición en inglés de sus obras y también en una de esas selecciones baratas de Edimat o Fontana, posiblemente fue en una de estas últimas donde lo conocí pero se trata de una traducción de manufactura, para nada artística.

Todo Daemonolatreia estaba a tu cargo –selección, traducción, compaginación, etc.- también los comentarios sobre los autores e incluso una radiografía de tu brazo (!) ¿Todo esto quedó en Daemonolatreia o sigue hoy en día?

 Todo sigue en Editorial Alastor, un proyecto bastante más ambicioso que está agazapado esperando el momento de su irrupción final o de mi muerte. En cuanto a mi producción personal, dejé de escribir durante muchos años, desencantado con todo, pero volví a empuñar la pluma hace un tiempo con mi Diario de un demonio, tan incomprendido, ignorado y abominado como la antigua Daemonolatreia.

 

Para más Info Visita:

La Editorial de Eviigne: Editorial Alastor

El Blog de Eviigne:  Diario de un demonio

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